Silidriel: recubrimiento que reduce descargas parciales

Las descargas parciales son la señal instrumental más temprana de que un aislador contaminado va camino al flameo. Silidriel, el recubrimiento elastomérico RTV de silicona que aplica CDriel sobre porcelana, vidrio y poliméricos, reduce las descargas parciales al restituir la hidrofobicidad de la superficie. Como resultado, corta el camino de fuga de corriente antes de que se convierta en falla. Este artículo revisa cómo funciona, qué evidencia instrumental lo respalda y qué preguntas debería responder cualquier transmisora antes de contratar un servicio de este tipo.
📌 Lo esencial
- Restaura la hidrofobicidad — corta el camino de fuga de corriente en superficies contaminadas.
- Se aplica en línea viva — sin gestionar libranza, con el equipo energizado.
- Se verifica con instrumento — cámara de imagen acústica de 200 micrófonos (2–100 kHz), antes y después, entregada por escrito.
- Caso documentado en 66 kV — de 80,8 dB pico y 88% de confianza de descarga parcial a cero fuentes acústicas detectadas.
¿Qué es Silidriel y cómo reduce las descargas parciales?
Silidriel es el recubrimiento elastomérico de silicona RTV (room temperature vulcanizing) que CDriel aplica sobre aisladores de porcelana, vidrio y poliméricos para restaurar la hidrofobicidad de la superficie y, con ello, reducir las descargas parciales asociadas a la contaminación.
El mecanismo se llama hidrofobicidad transferible. La silicona RTV libera moléculas de bajo peso molecular que migran a través de la capa de contaminación y encapsulan las partículas depositadas. En consecuencia, el agua que cae sobre la superficie forma gotas discretas en lugar de una película continua conductora.
Esta diferencia es central. Una película húmeda continua concentra el campo eléctrico en las zonas secas que quedan entre bandas de contaminación, y ahí es donde nace la descarga parcial. Al fragmentar el agua en gotas aisladas, Silidriel elimina esas bandas conductoras y, por lo tanto, reduce la corriente de fuga superficial.
A diferencia de un lavado sin recubrimiento posterior —que deja la superficie limpia pero vulnerable a recontaminación en pocos días—, la hidrofobicidad transferida se mantiene incluso cuando se deposita suciedad nueva encima. Ese es el motivo por el que el efecto no es solo cosmético.
¿Qué son las descargas parciales y por qué importan en zonas de alta contaminación?
Las descargas parciales son micro-descargas eléctricas que ocurren cuando el campo eléctrico supera localmente la rigidez dieléctrica del aire o de una película húmeda contaminada, sin llegar todavía a un arco completo entre fases. Son, en la práctica, la advertencia instrumental de que el aislador está perdiendo capacidad de bloquear la tensión.
En ambientes como la costa salina, el desierto de Atacama, la camanchaca o el polvo de faena, la contaminación se deposita de forma constante sobre la superficie del aislador. La humedad de la niebla costera o del rocío nocturno disuelve las sales acumuladas y forma una película conductora sobre la porcelana o el polímero.
Esa película concentra el campo eléctrico en los puntos secos que quedan entre bandas húmedas. Ahí aparecen las primeras descargas parciales. Si no se interviene, el proceso evoluciona: bandas secas, arco sobre banda seca y, finalmente, flameo —que dispara la protección y saca la línea de servicio.
Este mismo mecanismo de contaminación explica buena parte del soiling que afecta a plantas fotovoltaicas del norte grande. Sin embargo, en aislación de subestaciones el riesgo no es solo pérdida de generación: es indisponibilidad forzada de un activo de transmisión.
¿Cómo se comprueba en terreno que un recubrimiento realmente redujo las descargas parciales?
La única forma verificable es medir antes y después con el mismo instrumento: una cámara de imagen acústica que detecta las emisiones ultrasónicas propias de la descarga parcial, en un rango de 2 a 100 kHz.
En un caso documentado en una subestación de 66 kV, la medición previa registró 80,8 dB pico de emisión acústica, con un 88% de confianza de que correspondía a descarga parcial activa sobre el aislador contaminado. Tras el siliconado y el lavado con agua desmineralizada, la misma cámara —en el mismo punto, con el mismo operador— no detectó ninguna fuente acústica.
El instrumento dejó de encontrar la fuente. No hubo mejora parcial: la señal desapareció del registro.
❌ Antes de Silidriel
- 80,8 dB pico de emisión acústica
- 88% de confianza de descarga parcial activa
- Riesgo creciente de flameo
- Corriente de fuga superficial elevada
✓ Después de Silidriel
- 0 fuentes acústicas registradas
- Hidrofobicidad restaurada en superficie
- Intervención sin libranza solicitada
- Un solo proveedor para lavado y recubrimiento
Esta verificación se entrega por escrito, con el registro instrumental completo. No es una apreciación visual del estado de la porcelana ni una estimación cualitativa: es un dato medido, repetible y auditable por un tercero.
¿Se puede aplicar Silidriel con la línea energizada, sin sacar libranza?
Sí. El siliconado y el lavado previo se ejecutan en línea viva, con la instalación energizada, siguiendo protocolos de trabajo a distancia con herramienta certificada para el nivel de tensión de la instalación —de 66 kV a 220 kV en los casos documentados.
Esto importa porque las libranzas compiten por una ventana de indisponibilidad escasa, especialmente en sistemas operados por transmisoras y generadoras críticas. Conseguir esa ventana implica coordinar con el coordinador eléctrico nacional, con el propietario de la instalación y, muchas veces, con otras faenas que también la necesitan.
Trabajar en línea viva elimina esa competencia. El equipo interviene con la red operando, sin afectar la disponibilidad del sistema ni generar riesgo de indisponibilidad forzada por causa del propio mantenimiento.
Diagnóstico acústico inicial
Se mide con la cámara de imagen acústica para establecer una línea base de descargas parciales.
Lavado con agua desmineralizada
Caudal menor a 16 litros por minuto, para remover incrustaciones sin generar arrastre de contaminación residual.
Aplicación del recubrimiento RTV
Silidriel se aplica sobre la superficie ya limpia, en línea viva, con la instalación energizada.
Verificación acústica posterior
Se repite la medición en el mismo punto para confirmar la reducción o desaparición de la señal.
Entrega de informe
El registro instrumental completo, antes y después, se entrega por escrito al equipo de mantenimiento.
¿Por qué el lavado con agua desmineralizada es parte del mismo problema que el recubrimiento?
Porque una superficie con incrustaciones salinas no fija el recubrimiento de forma pareja: si el lavado no remueve toda la contaminación adherida, la silicona se aplica sobre suciedad y la hidrofobicidad transferida queda comprometida desde el primer día.
El lavado con agua desmineralizada a menos de 16 litros por minuto remueve incrustaciones que un lavado convencional a presión no siempre saca, particularmente en zonas con acumulación salina persistente como la costa o áreas de camanchaca frecuente.
Por eso el lavado y el recubrimiento se ejecutan como una sola faena, con el mismo equipo y el mismo proveedor. Coordinar dos contratistas distintos —uno para lavado, otro para el recubrimiento— multiplica las ventanas de coordinación y el riesgo de que la superficie no quede en condición óptima antes de aplicar la silicona.
¿Qué normas regulan la aplicación de recubrimientos de silicona en alta tensión en Chile?
En Chile no existe una norma específica dedicada solo a recubrimientos RTV para aislación eléctrica: la exigencia se arma combinando la normativa general de seguridad de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) con estándares internacionales que las propias transmisoras adoptan como criterio técnico.
Entre esos estándares internacionales, tres se citan con frecuencia en el sector: IEC 61462 para aisladores poliméricos huecos, IEC 60815 para selección de aisladores según nivel de contaminación ambiental, y la guía STRI 1992:1 para medición de hidrofobicidad mediante el método de clases HC1 a HC7.
Muchas transmisoras exigen, como criterio interno, que el proveedor entregue evidencia de clase de hidrofobicidad HC1-HC2 tras la aplicación. Sin embargo, esa exigencia varía de una empresa a otra, porque no está unificada en una sola norma chilena.
En consecuencia, la pregunta relevante al evaluar un proveedor no es solo qué norma cita en su ficha técnica, sino qué evidencia instrumental entrega para acreditar el resultado en terreno. La medición con imagen acústica antes y después funciona como esa evidencia adicional, más allá de lo que exige el texto normativo.
¿Cómo elegir un proveedor de recubrimientos de silicón para línea viva en Chile?
Conviene evaluar cuatro criterios concretos: especialización exclusiva en aislación eléctrica, capacidad de trabajar sin libranza, verificación instrumental entregada por escrito, y respaldo verificable con operadores críticos del sistema.
Una empresa de mantenimiento generalista puede ofrecer recubrimientos como un servicio más entre varios —líneas, transformadores, obra civil—. En cambio, un proveedor especializado concentra su conocimiento técnico en un solo problema: la aislación eléctrica en ambientes de alta contaminación.
| Criterio | Especializado en aislación | Mantenimiento generalista |
|---|---|---|
| Trabajo en línea viva | ✓ Habitual, sin libranza | Depende del contrato |
| Verificación instrumental | Antes y después, por escrito | No siempre estandarizada |
| Lavado + recubrimiento | Mismo equipo, misma faena | A veces subcontratado por partes |
| Historial con operadores críticos | Verificable caso a caso | Variable según proveedor |
CDriel, por ejemplo, opera bajo este segundo modelo: especialización total en aislación eléctrica, sin diversificar hacia otras líneas de mantenimiento. Su respaldo incluye trabajos con operadores como ENEL, ACCIONA, COLBÚN y TRANSELEC, además de conocimiento acumulado sobre las condiciones específicas del ambiente chileno —costa salina, desierto de Atacama, camanchaca y polvo de faena.
¿Cuánto dura el efecto de Silidriel frente a nuevas descargas parciales?
El desempeño documentado en campo del recubrimiento aplicado por CDriel supera los 20 años sobre porcelana, vidrio y poliméricos, aunque la vida útil efectiva depende del nivel de contaminación ambiental y del ciclo de reinspección acústica.
En los primeros años, la hidrofobicidad transferida se mantiene alta y estable. A los 5 años, la superficie sigue repeliendo agua de forma consistente en la mayoría de los ambientes evaluados. A los 10 años, el efecto persiste, aunque con mayor dependencia del nivel de exposición a sal o polvo acumulado.
A los 20 años, el desempeño verificado en campo muestra que el recubrimiento sigue funcionando como barrera contra la formación de bandas conductoras, siempre que se mantenga un ciclo de reinspección con imagen acústica. Esa reinspección es la que permite decidir, con datos y no con estimación, si corresponde reforzar la aplicación.
Preguntas frecuentes sobre Silidriel y descargas parciales
¿Silidriel reemplaza el lavado de aisladores? No. El lavado con agua desmineralizada y el recubrimiento son las dos mitades del mismo problema: primero se remueve la contaminación, después se aplica la silicona sobre la superficie ya limpia.
¿Se necesita libranza para aplicar Silidriel? No. El siliconado y el lavado previo se ejecutan en línea viva, con la instalación energizada, en tensiones documentadas de 66 kV a 220 kV.
¿Cómo se comprueba que funcionó? Con una cámara de imagen acústica de 200 micrófonos (2–100 kHz), midiendo antes y después en el mismo punto, con informe entregado por escrito.
¿Sirve en zonas de alta contaminación salina o desértica? Sí. El mecanismo de hidrofobicidad transferible está pensado precisamente para ambientes de costa salina, desierto de Atacama, camanchaca y polvo de faena, donde la contaminación se repone de forma constante.
Próximo paso
Pida la medición antes de decidir el recubrimiento
CDriel puede realizar un diagnóstico acústico en su instalación, sin libranza, y entregar el registro de descargas parciales antes de proponer cualquier intervención. Es el mismo punto de partida que se usó en el caso de 66 kV.
Las descargas parciales no se resuelven con una inspección visual ni con un lavado aislado. Se resuelven con un diagnóstico instrumental, una intervención que no dependa de una ventana de indisponibilidad, y una verificación posterior que confirme el resultado con el mismo instrumento. Ese es, en definitiva, el estándar contra el cual conviene medir cualquier propuesta de recubrimiento.